Noche Oscura en Lima – Chapter 25

Grant echó una mirada hacia abajo. Le parecía que la tierra se levantaba rápidamente. En cuatro horas y media, poco más o menos, habían recorrido los ochocientos kilómetros de Lima a Arequipa.

–¿Tiene Vd. verdaderas esperanzas de encontrar a Pablo? –preguntó Carlota–. ¿Qué piensa hacer ahora?

–Tres hombres –contestó Grant– no pueden perderse de vista sin dejar alguna señal que nos indique[1] sus movimientos. Hay que tener fe, señorita. Aunque yo no soy detective, aprendo a ejercer este oficio.

A Grant no le era difícil descubrir que, en efecto, tres hombres habían llegado a Arequipa por aeroplano el día anterior. Le enseñaron el pequeño monoplano.

–Uno de los hombres parecía tener un dolor aunque no se quejaba –le dijo un mozo–. Los otros tuvieron que sostenerle.

–¿Era un hombre alto, de ojos azules y pelo negro? –preguntó Grant.

–Sí, señor, ojos azules y pelo negro. ¡Cosa rara! ¿verdad? Y tenía las manos delicadas como las de un poeta o. . .

–Como las de un medico –interrumpió Grant– un medico muy bueno.

–Los otros tuvieron que sostenerle –repitió el mozo. Grant se puso serio, pero al reunirse con Carlota sonrió para que no manifestara el temor que sentía. Le dijo simplemente que alguien había visto a Pablo González. De eso no había duda.

–iDe modo que estará aquí! –exclamó Carlota–. Estará aquí en Arequipa, pero, ¿cómo vamos a dar con él?

–Primero, vamos a estudiar el caso y luego a hacer algunas preguntas –contestó Grant.

Al entrar en la ciudad Carlota dijo en voz baja:

–No debo pensar en él porque me vuelvo loca. Quiere Vd. que le diga algo de Arequipa, señor Grant? También me ha contado mi primo la historia de Arequipa. Según un cuento que él me refirió, los soldados del Inca hicieron alto aquí después de vencer a los habitantes de las provincias secas cerca de la costa. El agua, los árboles, las flores y los frutos de esta región representaban para ellos un encanto tan grande que le rogaron al Inca les permitiera quedarse.[2] Éste respondió: “Arequipa,” que en la suave lengua de los incas quiere decir “Quedaos.”[3]

–No me cuesta trabajo creer eso –dijo Grant–. Arequipa me parece una de las ciudades más hermosas del mundo. Mire Vd. esas casas de piedra blanca, con sus flores y sus fuentes. (“En alguna de esas casas Pablo González estará esperándonos,” pensaba Grant, y sabía que Carlota Torres tenía el mismo pensamiento.)

¿Dónde empezar? El problema no era sencillo.


[1] sin dejar. . . indique, without leaving some sign that will indicate to us. See note 12.

[2] le rogaron al Inca . . . quedarse, they begged the Inca to allow them to remain. The conjunction que is often omitted after rogar and similar verbs meaning to beg, implore.

[3] Quedaos, Stay. The imperative plural, quedad, drops the final -d when the reflexive pronoun is added.


Exercises

A. Memorize.

  • aprender a ejercer – to learn to exercise, practice
  • hacia abajo – downward
  • perderse de vista – to drop out of sight
  • hacer alto – to halt

B. Dramatize or prepare to give orally a résumé of chapter 13.

C. Answer in Spanish.

  1. ¿Cuánto tiempo hacía que Grant y Carlota viajaban en el aeroplano?
  2. ¿Por qué tiene Grant verdaderas esperanzas de encontrar a Pablo en Arequipa?
  3. ¿En el campo de aviación, ¿qué le enseñaron a Grant?
  4. ¿Qué le dijo un mozo?
  5. ¿Por qué sonrió Grant al reunirse con Carlota?
  6. ¿Por qué no quería Carlota pensar en su novio?
  7. Según el cuento, ¿qué hicieron los soldados del Inca?
  8. ¿Por qué no le costó trabajo a Grant creer lo del cuento?

D. Use each of the expressions of A in an original sentence, and translate into English.

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