Noche Oscura en Lima – Chapter 11

Grant fué inmediatamente a casa del doctor González. A la luz del día se vió que la casa era de piedra y muy grande. La puerta principal había formado parte de un antiguo palacio. Era una puerta enorme y daba a la casa un aspecto noble, casi real.[1]

En el centro de la puerta, a la altura de un hombre, colgaba un angel de hierro. José solía mantenerlo siempre limpio, brillante. Por eso Grant quedó sorprendido al notar que esta mañana las hermosas alas del ángel estaban cubiertas de polvo. La cara ya no estaba limpia y suave sino del color de la tierra.

En la mano izquierda el ángel tenía una espada y en la derecha un libro de hierro. Para anunciar su presencia Grant levantó la espada y la dejó caer de golpe sobre el libro. Tan fuerte fué el golpe de la espada que se oyó claramente por toda la casa.

José no apareció en seguida. Cuando al fin abrió la ancha puerta, saludó a Grant, diciéndole:

–Perdone Vd., señorito. Estaba hablando por teléfono con la señorita Torres. Preguntaba por su novio, el doctor González.

–¡Pobre muchacha! –exclamó Grant–. Siento mucho haberle dicho[2] que su novio había vuelto a Lima. Ella creía que estaba en Panama, y él quería que siguiese creyéndolo porque.

–La señorita Torres quiso ocultar[3] su miedo –interrumpió José– pero me di cuenta de que estaba llorando. ¿No le parece a Vd. que debe ir a verla, digo, para animarla un poco?

–¿Quieres decirme que el médico no ha vuelto todavía? José parecía estar muy cansado. Le temblaban las manos más que nunca.

–No, señorito –respondió— no ha vuelto. Estoy seguro de que algo terrible le amenaza y. . .

–¿Conoces un hombre bajo, de cabeza redonda, y de pelo corto y rojo?
José pensó un rato y entonces respondió:

–No, señorito, no conozco a tal hombre. ¿Cree Vd. que él. . .? Es decir, ¿cree Vd. que el doctor González encontrara[4] a ese hombre ayer por la noche?
–Es posible, José –contestó Grant–. Fundo esta opinión en una sola circunstancia. Poco antes de la muerte de Manuel, el dueño de un café vió salir a ese individuo y cree que siguió al muchacho.

–¡Ay, Dios mío! –exclamó el viejo–. ¿Le parece que . . . ?

–José –interrumpió Grant– ¿había algo escondido detrás del retrato de la señora? Es posible que el doctor González, antes de entregármelo, hubiese escondido[5] en el cuadro un papel u otra cosa. ¿Recuerdas?
Pero José no sabfa nada.

–Perdóneme, señorito. ¿Por qué me lo pregunta?

Grant no contestó. Al contrario, hizo otra pregunta.

–¿Pensaba tu amo salir otra vez de la ciudad? ¿Iba a hacer un viaje. . . a Arequipa, por ejemplo?

–Sí, señor, creo que sí.

Cinco minutos después Grant se despidió de José. Echo a andar con paso rápido hacia su casa. “Al cabo,” exclamó, “el asunto empieza a tener sentido. Al salir de Lima, Pablo me trajo un cuadro. Temía que alguien se lo robase, y por eso no quería dejarlo en su casa. A pesar de esto el cuadro desapareció. Ocho horas después un desconocido entró en mi casa y me quitó un mapa de Arequipa, arrancándolo de un libro. Se llevó también un mapa trazado por mí. Pablo González iba a hacer un viaje a Arequipa. Y ahora Pablo también ha desaparecido. Por lo tanto, hay que buscar tres cosas: primero, el cuadro; segundo, ese tío de pelo rojo; tercero, mi amigo Pablo González. Pero es difícil. . .”

De pronto se detuvo en medio de la calle. “Por supuesto,” exclamó, “para esos hombres el cuadro no vale nada. Es por eso que vinieron de noche a mi casa. Ya sé lo que hay que hacer.”

Comenzó a andar rápidamente hacia la Plaza de Armas. “Sí, –pensó– a ver si sale o no el problema. Pero antes, debo ir a ver a la infeliz Carlota.”


[1] In the sixteenth century the Spanish Conquistadores built magnificent houses for themselves in Lima. A great many of these still remain and give the city an air of architectural elegance.

[2] Siento mucho haberle dicho, I regret very much having told her. The infinitive follows an expression of desire or emotion when its subject is the same as that of the main verb. Otherwise, the dependent verb is subjunctive. Cf.: quería que siguiese creyéndolo, he wished her to keep on believing it.

[3] quiso ocultar, tried to hide.

[4] cree . . . encontrara, do you believe that Doctor Gonzalez met. The subjunctive is generally used in a dependent clause after creer when the sentence is interrogative or negative.

[5] Es posible que. .. hubiese escondido, It is possible that Doctor Gonzalez. . . had hidden. The subjunctive is used in dependent noun clauses after impersonal expressions that indicate uncertainty in the mind of the speaker.


Exercises

A. Memorize.

  • a la luz del dia – by daylight
  • a ver – let’s see
  • ayer por la noche – last night
  • creo que sí (no) – I think so (not)
  • de golpe – with a bang, suddenly
  • digo – I mean
  • hay que – it is necessary, one must
  • no valer nada – to be worthless
  • poco antes (después) de – shortly before (after)
  • por ejemplo – for example
  • por lo tanto – therefore
  • por supuesto – of course

B. Subjunctive in dependent noun clauses. Complete each sentence and translate into English.

  1. ¿Cree Vd. que…?
  2. Yo no creía que…
  3. Me alegro de que…
  4. Era necesario que…
  5. Es posible que…
  6. Dudo que…
  7. Pidió que no…
  8. ¿Desea Vd. que yo…

C. Translate.

  1. Joseph tried to conceal his fear and couldn’t.
  2. 1 don’t think he knows where the doctor is.
  3. On what do you base your opinion?
  4. Isn’t it possible that the doctor has returned home?
  5. I think not, and therefore I regret having told his fiancée that he had returned.
  6. On the contrary, I think she ought to keep on believing it.
  7. Let’s see if we can find the letter; I mean the letter you received from González.
  8. It isn’t worthwhile, since I am sure that it can tell us nothing.
  9. By daylight perhaps we shall find something.
  10. I think so; that is to say, I hope so.
  11. It is possible that we may find . . . a piece of the box, for example.
  12. It is necessary to look for someone who has seen that fellow with red hair.
  13. He is probably the one who killed Emmanuel.
  14. Shortly after Emmanuel’s death, Joseph told me that something terrible threatened Paul González.
  15. Last night while I was talking with him the door closed with a bang.
  16. The poor old man began to tremble violently.
  17. I fear that he is going to become ill.
  18. For a week he hasn’t slept well, and he is very tired.
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