Noche Oscura en Lima – Chapter 8

En la calle donde quedaba el cuerpo de Manuel había varios hombres. Llevaban luces y se ocupaban en examinar el cuerpo y la ropa del desgraciado mozo.

El señor Grant habló un rato con los hombres. Les dijo solamente que había enviado a Manuel a casa del doctor González con una caja y que algún individuo miserable y cruel le había matado para quitarle la caja.

–¿Qué contenía la caja, señor? –preguntó uno de los hombres.

–Un cuadro –respondió Grant–. Era de poco valor. Pero no lo era[1] la vida de mi criado.

El hombre le hizo otras preguntas y, por último, le pidió su dirección. Grant se la dió, y viendo que los otros ya habían metido en una ambulancia el cuerpo del humilde criado, se despidió de ellos.

Mientras andaba hacia su casa, pensaba en el desgraciado muchacho. Sabía que Manuel había tenido la mala costumbre de jugar a las cartas, perdiendo casi siempre. Sabía además que había bebido demasiado en ciertas ocasiones. A pesar de esto había sido un criado fiel. Nunca había engañado a nadie. Ahora, poco después de haber cumplido dieciocho años, Manuel estaba muerto. Grant apenas podía creerlo.

“¿Quién le mató? ¿Por qué razón? . . . ¿Y dónde está Pablo González?” se preguntó Henry Grant. Iba recordando todos los sucesos de aquel día, con todas las circunstancias que los habían acompañado. Recordó la carta que había recibido aquella misma tarde de Pablo González. Recordó su conversación con la señorita Torres. Ella le había dicho que Pablo no estaba en Lima. Luego, José. ¿Le habría dicho la verdad el viejo? ¿Qué quería decir todo aquello? Grant se determinó a descubrir la verdad.

A media noche llamó por teléfono a casa del doctor González. Le contestó Jose, diciendo que su amo no estaba en casa, que no había vuelto.

Grant se echó en la cama. Durmió profundamente tres horas. Cuando se despertó ya no hacía viento. Reinaba un silencio absoluto. Quedóse[2] un rato en la cama escuchando con atención. Al principio no oyó nada, pero al fin llegó a sus oídos un ruido muy leve.

Grant se levantó de la cama. Otra vez oyó el ruido. Ahora no había duda. Alguien se movía en el cuarto inmediato. Grant fué a la puerta y comenzó a abrirla lentamente.


[1] no lo era, was not. The neuter lo (not translated) refers to a preceding word or phrase. Here it refers to de poco valor.

[2] Quedóse = Se quedó. For stylistic effect the object pronoun may be attached to any simple tense form, provided the verb stands at the beginning of the sentence


Exercises

A. Memorize.

  • a media noche – at midnight
  • a pesar – de in spite of
  • al principio – at first
  • comenzar a abrir – to begin to open
  • cumplir…años – to reach one’s birthday
  • despedirse de – to take leave of, say goodbye to
  • determinarse a descubrir – to resolve to discover
  • echarse en la cama – to lie down on the bed
  • hacer una pregunta – to ask a question
  • hace viento – the wind is blowing
  • jugar a las cartas – to play cards
  • ocuparse en examinar – to be busy examining
  • por úlitimo – finally
  • ya no – no longer

B. Subjunctive in adjective (relative) clauses (to indicate that the antecedent is indefinite or nonexistent).

  1. Joseph will tell me all that he knows.
  2. There is no one who can tell you where the doctor is.
  3. Do you know a man who plays cards?
  4. If you want wine that is good, take this.
  5. There was no one in the café who had seen Doctor González.

C. Translate.

  1. The proprietor got up, cleaned some glasses, and finally put a glass of wine on the table before me.
  2. Four men were seated at a table playing cards.
  3. I asked them a few questions.
  4. I talked a while with the proprietor.
  5. Then I took leave of them and went out into the street.
  6. I resolved to forget the terrible events of that day.
  7. While I walked toward my house, I tried to convince myself that the boy was not dead.
  8. The poor boy had just reached his eighteenth birthday.
  9. At midnight I lay down on the bed.
  10. I slept only two or three hours.
  11. What had awakened me?
  12. At first I thought it was the wind that had awakened me, but the wind was no longer blowing.
  13. Another noise, very slight at first, reached my ears.
  14. "Someone is moving in the next room," I thought.
  15. In spite of the darkness, I saw that the door was open.
  16. I got up and made a light.
  17. I began to examine the rooms, one after the other (uno tras otro).
  18. There was nothing that would indicate the source of the noise.
  19. I could no longer hear anything.

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