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Noche Oscura en Lima - Chapter 3

Henry Grant estaba asomado a la puerta de su casa. El reloj de la catedral daba las siete, pero Grant apenas podía oírlo a causa del viento. La noche era negra. Arriba pasaba gran número de nubes oscuras, arrastradas por una fuerza poderosa. La naturaleza parecía amenazarle.

El señor Grant estaba muy inquieto. Cerró la puerta y se dirigió a una mesa larga y pesada que se hallaba contra la pared, junto a una puerta que conducía a las habitaciones interiores. Sobre la mesa había muchos libros y muchos papeles comerciales, todos en español. Había además, varios diarios neoyorquinos.

Grant tomó uno de los diarios. Era The New York Times del 28 de marzo. Lo abrió a la página dieciséis y se fijó en unas líneas que poco antes había señalado con lápiz rojo. Decían así:

Among those leaving for South América on the Southern Cross today is Pablo González, wealthy doctor of Lima, who has spent several months in the United States making a study of the latest methods of treating pneumonia.

El señor Grant dejó caer el diario y cogió una carta. La carta había sido escrita aquella mañana y un viejo se la había traído hacia las tres de la tarde. Decía:

"Mi querido Enrique:

Vas a quedarte sorprendido al saber que al cabo estoy otra vez en Lima. Pensaba ir a verte inmediatamente después de mi llegada, pero desde el primer momento he estado ocupadísimo. Hacía muchos días que esperaban mi atención[1] asuntos de gran importancia. Mañana iré, sin falta, a hablarte de mi visita a la América del Norte, donde tuve el honor de conocer a tu presidente.

Lo que me llamó más la atención era la diferencia entre tu patria y la mía en el modo de vivir. Los norteAmérica nos no saben gozar de la vida. Todo ser humano debe descansar de vez en cuando.

Me alegro de poder decirte que logré resolver casi todos mis problemas.

Ahora, querido amigo mío, tengo que pedirte un pequeño favor. ¿Quieres enviarme esta noche a las siete la caja que tienes escondida en tu casa? Puede ser entregada a mi criado, José, si no estoy en casa. Ya sabes tú que José es persona de confianza.

Mil gracias, querido Enrique.
Pablo"

El señor Grant puso la carta sobre la mesa y volvió a la puerta.

"¡Qué noche!" exclamó.

Era un joven ancho de espaldas, alto y fuerte. Tenía los ojos azules y muy vivos. Tenía la boca grande y al sonreír mostraba unos dientes blancos y fuertes. En cuanto a su carácter, poseía excelentes cualidades. Era inteligente, fino, generoso, y sobre todo fiel. Aunque era hombre serio, reía fácilmente.

En aquel momento, sin embargo, no reía Henry Grant. Su rostro tenía un aspecto muy grave. Tenía los labios bien cerrados, y una línea blanca que le cruzaba la barba de un lado a otro--recuerdo de una partida de fútbol--ahora se mostraba más blanca que nunca.

Sonó el teléfono. Grant se alejó de la puerta y fué a contestarlo.


[1] Hacía ... atención, Had been awaiting my attention for many days



by Joseph W. Barlow, Kurt Steel, Edward C. Caswell
Contributed by JB